En la Edad Media, los prostíbulos se identificaban mediante un ramo de flores que había en su puerta, de ahí que se las llamase rameras a sus inquilinas En el tercer milenio antes de Cristo, en Babilonia todas las mujeres tenían la obligación, al menos una vez en su vida, de acudir al santuario de. Ofrecen servicios sexuales para mantener un elevado tren de vida y lo hacen sin remordimientos. Son estudiantes que han elegido libremente llevar una doble vida. "En Uruguay está regulado el trabajo sexual y las mujeres están reconocidas como cualquier otra trabajadora; con prestaciones, seguridad social, pensión. Pero ellas siguen siendo sometidas a horarios y a multas, sin tener un contrato de trabajo. Beneficiando siempre al proxeneta, al dueño del negocio".

Videos

Genio y Figura